No he encontrado mejor forma de realizar mi primera incursión en el blog de ESUMA que con la presentación del área de moda a la que represento a través de mi coordinación. Qué hacemos los profesionales de la moda y hasta dónde llega la “superficialidad” de nuestro campo de batalla, constituyen las dos cuestiones a las que me gustaría atender en este primer post desde una perspectiva crítica.
La moda, desde su vertiente más amplia, puede resultar frívola a los ojos del 80% de los mortales. Es por ello que cualquiera de mis intervenciones públicas comienza con una sorpréndete frase: “Trabajar en moda es como fabricar neumáticos”. Con ello trato de normalizar y atraer a posiciones menos glamurosas y más terrenales al sector moda, compuesto en la actualidad por 9.389 empresas textiles (no incluyo calzado) y una producción que alcanza los 11.100 millones de euros*.
Una industria que alimenta a tantas familias y que ofrece las mencionadas cifras, merece ser tomada más que en serio. Son miles los puestos de trabajo directos y millones los que se derivan de su relación con ella.
Intento velar así por su valoración.
DEL DIVO AL HECHO, HAY UN TRECHO
Normalmente, la esperpéntica imagen del divo que se pasea en tacones por el backstage antes del desfile y grita a todo el que se le acerca, desvirtúa notablemente nuestro trabajo. Tan alto como el tupé de última moda que luce y tan larga como la falda transparente que no le corresponde, son su ignorancia y falta de formación.
Los peluqueros convertidos en estilistas, los modelos en fotógrafos , los blogger en personal shopper o wedding planner… tampoco ayudan a dignificar la imagen de los que hemos decidido dedicarnos a esto y, no por mi, sino por los futuros profesionales a los que formamos y a los que ahora les toca encontrar su hueco en el mercado laboral, nunca me cansaré de defender mi posición.
EL GURÚ SE HACE EN ESCUELA
Acudir a las redacciones de las cabeceras nacionales más importantes (TELVA, VOGUE, YO DONA o ELLE) y relacionarte con los redactores y jefes de sección más influyentes; cenar con los directores de marketing y comunicación de las empresas textiles que dominan la industria; o asistir a la organización de las grandes pasarelas y eventos de moda más sonados, logra tranquilizar mi alma.
Los puestos más altos, los directivos de mayor nivel, son trabajadores que reservan el Prada para sus actos importantes y, para la oficina, visten de Zara con toda normalidad. Prefieren una chaqueta de Gucci en su portada, que no calzar unos Laboutin con los que les resulta imposible aguantar las 15 horas que dura su jornada laboral.
Me refiero con ello a que los profesionales de la moda no son de pega. Centran sus esfuerzos en mostrar la belleza a través de los medios en los que trabajan o la trasladan a las marcas a las que representan.
Reitero una y otra vez en mis clases que nuestro trabajo como expertos en moda no ha de ser el de brillar como una celebrity, sino el de hacer que la marca para la que trabajemos resplandezca. En esto debe consistir nuestra idea de glamour.
Los profesionales del sector moda organizamos eventos, creamos campañas, diseñamos planes, elaboramos estrategias, producimos catálogos, llenamos páginas de tendencias, asesoramos al consumidor en sus compras…y somos responsables en alto grado de que la industria siga funcionando a diario. Lo mismo da si el sector se llama moda o automoción.
Es cierto que las técnicas y los instrumentos que utiliza la moda para comunicarse son particulares y específicos. También, que sólo conociendo las fórmulas magistrales, resultará posible realizar un buen trabajo (de ahí, la especialización de nuestro área formativa). Y como el conocimiento hace al profesional y el trabajar con profesionalidad prestigia la profesión, debemos velar porque nuestro campo de batalla sea llano y se encuentre libre de intrusos.
* Informe recopilatorio de Textiles from Spain (marzo 2012).
Manuela Laguna
@manuelalaguna
www.manuelalaguna.com